John obedeció, dando un paso atrás. El silencio se extendió unos segundos. Andy se pasó la mano por el cabello, la frustración reflejada en su rostro —Aun así, no basta —Murmuró— Sin el heredero, los ataques serán constantes. Vendrán por el sello una y otra vez —
John lo pensó unos instantes antes de levantar la vista —Podríamos crear un espejo del escudo centauro. Si alguien intenta atacarlos, el reflejo los atraparía en un sueño profundo. No podrán distinguir la ilusión de la realidad… y eso nos daría el tiempo que necesitamos —
Desde un rincón, Anfu escuchaba en silencio, con los brazos cruzados y la mirada fija en ellos. A su lado, Gusto, siempre inquieto, tamborileaba los dedos contra su cinturón de hierbas, atento a cada palabra.
Siria, que había permanecido callada, finalmente habló con voz serena pero cargada de tensión —Esperemos a que regresen. Se están adelantando a los hechos, y el eclipse aún no ha comenzado. Los centauros no son tan débiles como creen —
Patriarca — Miró a