Ella, recordando las palabras de la Matriarca que también habían llegado a su mente, bajó la voz —Debemos comenzar a entrenar. Estar preparados…—
Gusto la miró, confundido —¿A qué viene eso, mi vida? —
—Tu madre me habló en sueños. Dijo que el tiempo se acorta — Confesó ella con sinceridad.
Él asintió lentamente, comprendiendo que no era solo una coincidencia —Entonces tiene razón. Somos los guardianes del clan. Cuidar es nuestro deber —
Mariana suspiró y salió de la tina, vistiendo un sencillo