Saran la tomó de la barbilla con gesto humilde y le dijo, casi en un susurro —Créeme, es el sacrificio más duro. Disfruta lo que tu tiempo te regale, mi niña — Y en su voz hubo dolor, pero también una certeza— En tus manos está cambiarlo todo —
La visión se fue apagando lentamente y la habitación volvió a su luz natural. Sujhan quedó temblando en la butaca, con la pesada claridad pesando en sus hombros; había heredado algo más que un destino; tenía ahora la responsabilidad de decidir, de aprend