Andy observaba la escena con una sonrisa ladeada; la armonía entre el elfo y su esposa lo divertía más de lo que admitía, ya que claramente Siria estaba actuando al saber que estaba cerca Lessandro.
Le lanzó un guiño a Reina —Complacido, hermano — Dijo entre risas, sabiendo que Royer lo escucharía.
Royer no tardó en reaccionar. Dio un paso al frente y, con evidente disgusto, le habló directamente a Anfu —Mi señor, ¿Por qué deja que Andy toque a su esposa? —
El elfo interrumpió un instante el flujo de energía del hechizo, se irguió y lo miró con serenidad, aunque su tono llevaba una advertencia implícita —Andy ha vivido en mis tierras durante años — Dijo— Respeta mis bosques, cuida de mi gente, y por eso le tengo confianza. Además, me pidió ayuda con una búsqueda que considero justa —
Miró entonces a Siria, que acariciaba su vientre con dulzura —Mi esposa lo aprecia, y si lo abraza es porque le guarda cariño. Está embarazada, y verla triste o enojada no es una opción —
Una voz risueña