Andy sintió el calor de esas dos presencias empujarlo hacia la vida. Las lágrimas le nublaron la vista mientras caía de nuevo hacia el mundo real.
Y al abrir los ojos, el bosque lo recibió con su luz.
Andy seguía tendido en el suelo, apenas recuperando el aliento, mientras las figuras de Siria, Mariana, Hillary, Seina, Ninf y Melany se inclinaban sobre él, cada una con la misma expresión de angustia.
—¿Andy, estás bien? — Preguntó Melany, su voz temblando con un dejo de preocupación genuina.
Él