—Eres hermosa — Susurró Andy, con voz suave— Podemos trabajar en tu actitud y demás cosas, pero nunca en tu belleza. Ahora durmamos un poco más; aún necesitas descansar —
Sujhan dejó de hablar y Andy no tardó en quedarse dormido, abrazándola con firmeza.
Entre sus brazos no podía liberarse, y mientras lo observaba, notaba ciertos rasgos parecidos a su esposo, pero era imposible compararlos completamente. Su aroma, sus gestos… algo en él le resultaba familiar. ¿Pero de dónde? ¿Cuándo? ¿Y cómo?
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