—Eres hermosa — Susurró Andy, con voz suave— Podemos trabajar en tu actitud y demás cosas, pero nunca en tu belleza. Ahora durmamos un poco más; aún necesitas descansar —
Sujhan dejó de hablar y Andy no tardó en quedarse dormido, abrazándola con firmeza.
Entre sus brazos no podía liberarse, y mientras lo observaba, notaba ciertos rasgos parecidos a su esposo, pero era imposible compararlos completamente. Su aroma, sus gestos… algo en él le resultaba familiar. ¿Pero de dónde? ¿Cuándo? ¿Y cómo?
Al pasar unas horas más, Andy finalmente despertó y liberó de sus brazos a Sujhan, quien también había terminado por quedarse dormida esperándolo.
—Buenos días — Dijo ella, con voz baja y un poco tímida.
—Sujhan, hermosa dama — Respondió Andy con una sonrisa pícara— ¿Dime cómo te sientes? —
—Creo que ya me siento mejor… y tengo hambre —
—Eso es una buena noticia. Yo quiero panqueques, ¿Te gustaría también? —
—Acá no hay harina, tampoco lácteos, y la gallina aún no está lista para dar huevos, Andy