—Está bien — Aceptó ella al fin, con voz menor pero firme.
—Bien — Sonrió Andy— ¿Cenamos y cambiamos el ánimo un rato? —
Hubo risas tímidas y la tensión, por ahora, se aflojó lo justo para que cada uno volviera a sus preparativos.
Andy, sin decir mucho, usó su magia para preparar las diferentes comidas. Todos se reían al ver a Gusto y Anfu tratando de llamar la atención de Tiana para que comiera.
—Anfu — Llamó Andy entre risas.
—Dime, Andy — Respondió el elfo, curioso.
—De verdad me gustan Keil