—No lo hagas… — Murmuró medio dormido— Te quiero cerca, sintiendo tu piel… tan suave, tan dulce…—
El sueño lo venció. Ella, completamente roja, quedó atrapada entre sus brazos, sin poder liberarse.
Al ver que Xurun no despertaba, Seina alzó su intercomunicador. Necesitaba escuchar a Melany. Más que nunca, la extrañaba.
El brillo azul del intercomunicador iluminó el rostro de Seina, reflejando el temblor leve de sus manos. Al instante, la imagen de Melany apareció entre ondas acuosas, el sonido