Royer clavó la mirada en Andy, todavía ardiendo, y finalmente se alejó con pasos controlados, la amenaza latente en su silencio. Norberto se quedó mirando la espalda de su hermano, con el peso de la responsabilidad clavado en el pecho; mantener a todos en la misma dirección, aunque eso supusiera contener rencores que ardían bajo la superficie.
Durante la noche, Sujhan daba vueltas en la cama, incapaz de conciliar el sueño. De repente, un portal se abrió y Andy apareció frente a ella.
—¿Qué hace