—Entonces, ¿cuándo te gustaré yo? —preguntó Hans con una mirada suplicante. Resultó que la mirada suplicante del hombre era más peligrosa que la suya propia, ya que podía derretir instantáneamente su corazón, dejándola incapaz de resistirse.
Pero Aria hizo todo lo posible por contenerse. En el pasado, había quedado tan cautivada por Jayden que había querido casarse con él, y no solo porque la empresa de su padre estuviera yéndose a la quiebra.
Esta vez, Aria realmente no quería apresurarse a to