Un destello de ira y decepción cruzó los ojos marrones de Elena. Su agarre sobre la copa se tensó tanto que los nudillos se le pusieron blancos.
La mujer respiró hondo antes de volver a hablar.
—La cercanía de su familia realmente me da envidia —dijo Elena con una sonrisa forzada para enmascarar las emociones que amenazaban con desbordarla—. Con su permiso, me retiro —se despidió, lanzando una última mirada cargada de decepción a Jayden antes de alejarse.
—¿Quién es esa mujer, realmente? —pregu