ELIZABETH WINTER
El viaje de regreso fue agotador. Catorce horas en el aire, encerrada en una cabina de lujo, dandome demasiado tiempo para pensar.
Aterrice en Nueva York el miercoles por la tarde. Mi cuerpo pedia a gritos una cama. Pero no fui a mi departamento. Le dije al chofer que me llevara directo a las oficinas de Winter.
Trabaje en la oficina durante una hora. Luego, finalmente, fui a casa. A mi departamento. El lugar que apenas habia visto en los ultimos meses.
El departamento de Alex,