STELLA HARPER
El viaje fue largo, pero los niños no dejaron de hablar ni por un segundo. Apollo insistió en describir cada nube con una forma diferente, escuché cosas como: "¡esa parece un conejo!" o "¡esa parece un dragón!", mientras Orion intentaba convencer a Alexander de que la velocidad del avión superaba los límites permitidos por la física. Ni siquiera sé de dónde sacó que la física tiene límites.
Alexander escuchaba todo con paciencia. Siempre escuchaba. Y cuando, por fin, el avión tocó