DAMIAN WINTER
La casa estaba en silencio cuando entré. Solo una luz tenue provenía del pasillo que llevaba a los dormitorios. El reloj marcaba casi las nueve de la noche, pero necesitaba verlos antes de volver al hospital.
Subí las escaleras y fui directo al cuarto de Danian. Al empujar la puerta, encontré a Apollo sentado en la cama, abrazando la almohada. Orion estaba a su lado, acostado pero con los ojos abiertos. Danian, encogido en una esquina del colchón, parecía más cansado que dormido.