Ellyn tenía el corazón galopando dentro del pecho. Sentía frío, pero también un ardor en la garganta que le subía como bilis.
La adrenalina corría por sus venas. Las manos atadas, los ojos cubiertos con una venda, y la incertidumbre envolviéndola como una jaula oscura.
Intentaba controlar su respiración. Recordaba el rostro de Asha, sus pequeñas manitas acariciando su vientre y hablando con ternura al bebé que apenas crecía dentro de ella.
—Por favor... —susurró entre dientes, más para sí misma