La iglesia estaba iluminada por la luz del atardecer que se colaba tímidamente por los vitrales, tiñendo las paredes de tonos cálidos: naranjas, suaves, rojos, profundos, violetas.
Las velas encendidas titilaban lentamente y todos esperaban, pronto, las novias llegarían.
Todo estaba decorado con flores blancas, lirios, rosas y gardenias, todo elegido por Melissa y Ellyn, un olor dulce impregnaba, y había un gran ánimo de que iba a ser una bella boda.
Los novios ya estaban de pie en el altar, baj