—La operación fue un éxito.
Aquellas palabras finalmente rompieron el silencio que había envuelto el pasillo del hospital durante todo ese tiempo.
El cuerpo de Livia perdió todas sus fuerzas de inmediato.
Las lágrimas que había estado conteniendo volvieron a correr sin detenerse.
Sus rodillas cedieron hasta el punto de obligarla a sujetarse del respaldo de una silla cercana para no caer.
—Gracias a Dios...
Su voz apenas fue un susurro. Un alivio inmenso, un alivio indescriptible.
Pero p