— Esto es increíble… Nos has tenido engañados a todos. — Bastián se sostuvo el puente de la nariz entre los dedos de las manos, pensativo. — ¿Alguien más lo sabe?, ¿mi madre lo sabe?, ¿por qué no le decimos a Carmen?
— Imposible, nadie puede saberlo, nunca, ni ella misma, eso sería muy peligroso, sobre todo considerando que aún hay muchas aves de rapiña muy capaces de asesinarla para obtener la herencia… Arruinaría años de mantener el secreto…
— ¿Qué quieres decir con que “aún” hay muchas ave