Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa puerta del ático se asentó en el marco con un golpe hueco y bajo que pareció vibrar a través de las suelas de las botas. Permanecí en el oscuro pasillo, el eco de la voz de Sofía — marcándome tirano — todavía resonando en los oídos como una campana discordante. Las manos seguían cerradas en puños, los nudillos blancos y sin sangre. Rodri estaba en posición de f







