Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que siguió a mis palabras no estaba vacío; era una presión física, un peso rarificado que parecía absorber el oxígeno de la sala. Patrick no jadeó. No se movió. Simplemente me miró fijamente, los ojos abriéndose hasta que el blanco fue visible alrededor del iris. La sombra del marco de la ventana bisecaba su cara, haciéndole parecer una estatua fracturada.
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