(POV de Julián)
La pesada puerta de roble de los aposentos de invitados se cerró de golpe con un golpe definitivo y resonante, y el cerrojo de hierro fue lanzado violentamente desde el exterior.
—¡Señor Boscán, por orden del Alfa, debe permanecer dentro hasta el ritual matutino! —gritó un guardia norteño a través de la gruesa madera, la voz amortiguada pero llevando el duro e inamovible peso de la desesperación de Alejandro—. ¡Cualquier intento de abandonar los aposentos será tratado como traic