(POV de Catalina)
El pestillo de hierro de la puerta de la escalera trasera encajó con un golpe pesado y definitivo. A través del enrejado de hierro, la falda de terciopelo verde bosque de Sofía desapareció por las sinuosas escaleras de piedra, tragada al instante por la bruma helada de la montaña.
—Que la diosa te dé pies rápidos, chica de los matorrales —murmuré al hueco vacío de la escalera—. Porque si te congelas ahí fuera, la sobrina nieta de mi hermana muere contigo.
No perdí otro segundo