ADAM
Holly me había esperado fuera de la casa cuando llegamos su padre y yo; ella ni siquiera le dio la cara a su padre, sus ojos furiosos estaban puestos en mí, así que Michael solo se cruzó derecho dejándome a solas con la fiera de su hija.
En cuanto su padre cerró la puerta, me incliné para besarla, pero me soltó una bofetada.
—Auch ¿no crees que se te pasó la mano?
Holly me miraba furiosa.
—Acabo de pasar la peor de las vergüenzas con mi padre y tu tan cínico.
La tomé de la mano con la que