HOLLY
De nuevo, el cuerpo me dolía.
Ya debería acostumbrarme a despertar con el cuerpo así despues de una noche desenfrenada con este bruto salvaje.
Levanté mi mano anillada, las luces del amanecer hicieron que mi dedo brillara, lo moví un par de veces jugueteando con los brillos. No puedo creer que tuviese diamantes en mi dedo y menos del hombre recostado a mi lado.
Como si hubiese escuchado mis pensamientos, Adam me atrajo más hacia él, girándome para atraparme en su pecho. Mi mano anillada r