HOLLY
Sabía perfectamente que no podía regresar a Chicago ahora, aun no sabíamos noticias sobre Nicholas o de Rory, bien dicen que las malas noticias son las primeras en llegar.
Continué contándole a Adam lo que sabía sobre su ahora hermana, apenas y podía creerlo, sabía que esto era un batido amargo y viscoso. Adam estaba intranquilo, pero prefirió no hacerse ideas hasta que su madre aclarara todo. De eso ya habían pasado tres horas, estábamos en el atardecer.
Una enfermera llegó con la comida