Meses despues.
El bastardo de Dimitri había sacado muchas copias de la fotografía, tantas como para tapizar una pared de la habitación. yo no habia dicho nada, estaba tranquila y todo por mi hijo.
—Te odio —le dije mientras comía.
Él sonrió un poco mientras me miraba con picardía.
—Creo que me amas mucho más —me contestó.
Yo le quedé mirando.
—Quiero que quemes todas esas fotografías —le exigí.
Él negó con la cabeza de inmediato.
—Deberías asimilar lo que ya ha pasado, así que relájate, ya que