Kat llegó de visita y se sentó en el sofá, ella miró el sofá y después a mí.
— Dime que esto no es lo que estoy pensando — me dijo.
Me acerqué a ella y miré de lo que hablaba. Allí en la tela tan inmaculada había una mancha amarillenta.
— No es lo que estás pensando — le dije con una sonrisa.
Ella se levantó de inmediato y empezó a sacudirse de su cuerpo suciedad invisible.
— ¡Me voy a embarazar otra vez! — se quejó.
Dimitri nos quedó mirando, y después miró a Kat.
— ¿No crees que con dos es su