Dos meses después.
Dimitri compró la casa que estaba al lado de la de Kat, cómo lo hizo eso es un enorme enigma, pero me encantó que él hiciera tal cosa.
— Deberías hacerme un baile sexy por cumplirte el capricho — me dijo él mientras rodaba un enorme sofá color blanco.
— Es nuestra casa, no tengo que hacer nada — le contesté.
Él dejó de mover el sofá y se quitó el suéter de algodón que tenía puesto, para después tirármelo en la cara.
— Eso se considera agresión — le dije.
Tiré el suéter al sue