Mis manos temblaban mientras apretaba el volante, mi corazón palpitaba con fuerza. Estaba vuelta nada, hoy me había terminado de fragmentar, ya no podía vivir así. La vida sigue, pero yo ya no quiero seguir. Llamé a mi psicólogo, ya que él me había pedido que cada vez que me sintiera de esta manera, lo llamara de inmediato.
— ¿Estás bien, Grace? —preguntó apenas contestó.
Respiré profundo para aclarar mi garganta.
— Él tendrá un bebé con otra persona. Siento que no le importó nuestro hijo, lo r