Llegué temprano al consultorio de mi hermana; ella, al verme, puso mala cara de inmediato. Yo le sonreí y me senté frente a ella.
— Quiero tener un bebé — le solté.
Bella se pasó la mano por la cara y después respiró profundamente.
— De todas las cosas que me has dicho, esta es la más estúpida — me dijo enojada.
— Primero me dices que yo ya debería tener un par de hijos, y ahora que te digo que quiero uno te enojas. ¿Qué carajo es lo que quieres entonces? ¿Que me case con un imbécil y ser