Salí del trabajo, estaba un poco cansada y también tenía hambre; solo espero que Dimitri haya cocinado algo delicioso. A este punto, yo ya estaba demasiado acostumbrada a que él cocinara e hiciera la mayor parte de los quehaceres de la casa.
— ¡Grace! — gritó Hayden.
Yo me detuve en seco y lo saludé con la mano. Él se acercó y me sonrió ampliamente. La sonrisa de Hayden era tan linda y luminosa.
— ¿Puedo hablar contigo? — me pidió.
Yo asentí con la cabeza de inmediato.
— He hablado con Dim