En horas de la mañana, Kat estaba como si nada, y Hayden se veía feliz con el bebé en brazos, y yo… bueno, yo ni salud tenía, me sentía mal, desvelada, cansada. ¡Carajo, necesitaba un día de relajación!
— ¿No vas a trabajar? — me preguntó Kat.
Yo negué con la cabeza; había pedido el día libre.
— ¿Puedes quedarte con Ethan? Hayden se va, y yo estoy llamando a la niñera y no contesta — me dijo.
Yo le sonreí y asentí con la cabeza.
— No te preocupes, sé que se portará bien — le dije.
Kat me quedó