A la mañana siguiente desperté por los suaves y dulces besos de Edward en mi abdomen, luego me hizo demasiadas cosquillas y estallé en risas. Así es como imagino mi vida a su lado, lleno de color, alegría y motivación; es el hombre que se amolda y se acopla perfectamente a mí, ¿cómo no amarlo?
—Cariño me hago pisss…—logro decir entre risas.
—Ya extrañaba escucharte decir eso. Anda, pero vuelves a la cama conmigo.
Fui corriendo al baño e hice mis necesidades, me llevé tremenda sorpresa cuando m