~HARPER SULLIVAN~
Después del recorrido de trabajo, cuando ya daba por hecho que volveríamos directamente a las caballerizas, porque en todo el día no habíamos regresado, ya que nos habíamos quedado recorriendo las zonas más alejadas, reparando problemas, buscando ganado y ovejas que se habían descarriado de los rebaños, sentí el cambio casi de inmediato.
Vesper giró hacia la izquierda, internándose en un sendero que no reconocía. El terreno comenzó a elevarse de forma suave, pero constante, y la vegetación cambió poco a poco: menos arbustos bajos, más rocas, más espacio abierto. El viento empezó a soplar con más fuerza, levantando el polvo y trayendo consigo ese olor seco, intenso, tan propio del outback.
No tardé en darme cuenta.
—Espera —dije, frunciendo el ceño y poniéndome en estado de alerta—. ¿A dónde vamos?
Miré alrededor, tratando de ubicarme. Ese camino no llevaba hacia la casa ni hacia las zonas principales del rancho.
—Hacia aquí no vamos hacia el área principal del rancho