~AARÓN~
Estaba sentado en la silla del despacho del maldito de mi padre como si hubiera nacido para ocuparla. La madera crujía ligeramente bajo mi peso mientras miraba al peón que tenía delante, un tipo flaco que no paraba de retorcerse las manos como si estuviera frente al mismísimo diablo.
—¡¿Y para eso vienes a molestarme?! —le grité golpeando el escritorio con el puño—. ¿No puedes resolver ni una maldita cerca caída sin venir a llorarme aquí?
El hombre abrió la boca para decir algo, pero m