~LUCY~
La camioneta se detuvo frente a la bodega con un pequeño crujido de grava bajo las llantas. Apagué el motor y me quedé un instante con las manos sobre el volante, mirando el rancho como si lo evaluara… como si necesitara recordarle al mundo que yo también pertenecía aquí.
Había sido un viaje largo a la ciudad. Polvo, calor, carreteras interminables y ese cansancio pegajoso que se te queda en la piel. Pero volví con lo que fui a buscar: cajas y más cajas de medicinas, sueros, antibióticos, vendas, jeringas, instrumentos y enseres para el cuidado de los animales.
Lo necesario para que nadie pudiera decir que yo no hacía falta.
Bajé de la camioneta y comencé a descargar. Una caja, dos, tres… las llevé a la bodega de la veterinaria, ese espacio que me pertenecía solo a mí, al igual que Cole Blackwood me pertenecía, porque yo no estaba dispuesta a perderlo, mucho menos por culpa de una maldita inservible que ni siquiera tenía una pierna.
Cole era solo mío y nadie, ni siquiera é