~LEO~
La cama se hundió bajo mi peso cuando me subí a ella y me abrí paso entre sus piernas abiertas. No pude dejar de mirar su piel rosada y resbaladiza, y las ganas de penetrarla fueron tan fuertes que tuve que cerrar los ojos y respirar hondo.
Era mi primera vez y temía terminar antes de poder estar dentro de ella y hacer un tremendo ridículo.
Mi polla soltó semen, que se esparció por el interior de sus muslos mientras empujaba sobre ella. La agarré por las caderas y la jalé hasta que