~SHELIA~
Esa noche no dormí ni una gota y lloré mucho. Pero, cuando llegó la mañana… todo fue peor.
El aire estaba frío cuando salí de la casa, con los ojos hinchados y el pecho apretado de una forma que no se iba. Mi padre ya estaba junto al automóvil, colocando las maletas en la parte trasera con movimientos lentos, como si él tampoco quisiera que ese momento llegara.
Me acerqué a mi madre una vez más.
—Por favor… —intenté de nuevo, con la voz apenas saliendo—. No me mandes.
Ella ni