VIVIANA
—¡Mamá, ya entendí! Y es cruel, muy cruel.
—¿Qué entendiste, hija mía?
—Que nos llamaste de acuerdo al nombre de nuestros padres, menos a mí; yo me llamo Laura, por la santa, eso me has dicho; mi hermana Eliana, por Elías; Lorena, por Lorenzo y... ¿Las demás también? ¿Acaso ninguna somos hijas de Juan? Y pensar que todas le decimos papá.
—Ay, mija, pues padre no es el que engendra, sino el que cría... y obvio que Juan ni para eso.
—Mamita, ¿cómo es que Lorenzo también se llamaba el espo