ISOLDE
¿Quedarme aquí? ¿Hagas lo que hagas, no abandones este lugar?
¿Cuando sonaba como si el mal estuviera justo al otro lado de esa puerta? Ni hablar.
La mujer que gritaba continuaba más fuerte, más gutural y desgarradora a medida que pasaban los segundos.
E intenté, lo juro, quedarme en ese mismo sitio. Pero cuanto más lo hacía, más me golpeaba el miedo de que algo monstruoso irrumpiera y me hiciera pedazos. Pero sobre todo, me dominó una intensa sensación de curiosidad. Esa misma que mató