MIKAEL
—Acabas de pedirme que me desvista —dijo con los ojos muy abiertos, como si fuera lo peor del mundo.
—Estoy seguro de que sabes lo que significa la palabra —respondí con un tono intimidante. Mi mirada recorrió el vestido que llevaba puesto.
Cada paso que daba hacia adelante, ella retrocedía uno, hasta quedar pegada a la pared, atrapada, sin ningún lugar al que huir. El cuerpo temblando, el corazón latiendo tan fuerte que podría reventarme los tímpanos.
—Dijiste que tenías lo que hace fal