NARRADOR OMNISCIENTE
El ruido de la música ponía de mal humor a Marvin, quien revisaba constantemente su móvil. Casi era medianoche y Ozzian no atendía sus llamadas, mucho menos sus mensajes, y comenzaba a sospechar que algo iba mal.
—Tranquilo, seguro anda por ahí rompiéndole la nariz a más de uno —dijo Kabil, quien inhalaba el humo de su cigarro de marihuana.
—Es verdad —añadió Ian, dándole otro trago a su cerveza—. ¿Has sabido algo de Marie?
—Nada, solo que esta noche no iba a poder venir