CAPÍTULO OCHO

ELAXI

Observo atentamente el rostro de Ozzian, hace tres horas que despertó, me rodeó el cuello y me asfixió, aunque no duró mucho, ya que enseguida se volvió a quedar dormido. No tengo idea de qué hacer con él. Cuando el médico me comunicó que estaba dado de alta y que podíamos retirarnos en cuanto despertara, decidí trasladarlo a mi apartamento.

Solicité ayuda a uno de los policías que supervisaban el edificio, para cargarlo y llevarlo a mi cama, no es lo habitual, pero tampoco puedo prolonga
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