ELAXI
No puedo creer que Ozzian esté delante de mí, aquí, en Londres, precisamente el día de mi compromiso con Gael. Al principio, cuando escuché mi nombre de su boca, creí que todo era una mentira, pero no; poco a poco me di cuenta de que incluso no se trataba de un espejismo, como hubiera querido.
Y ahora él estaba aquí, en carne y hueso, mirándome con una dura e intensa mirada que me descoloca. Sabe que estoy viva. Kabil no quiso ir más a fondo con el tema, pero decirles que yo había muerto fue el mejor plan que se me ocurrió para que no me volviera a buscar nunca más.
Casi lo lograba; fallé.
—Así que de verdad estás viva —Ian es quien rompe el silencio.
La verdad es que me alegra saber que Marvin no está con ellos, mucho menos Marie. Estamos dentro de mi despacho: Ozzian, Ian, Kabil y yo, debido a que Gael está despidiendo a los invitados.
—¿Por qué mentir? —insiste.
—¿Por qué fingiste que te agradaba cuando no era cierto? —replico hacia su dirección—. Por un momento creí que podí