ELAXI
No puedo creer que Ozzian esté delante de mí, aquí, en Londres, precisamente el día de mi compromiso con Gael. Al principio, cuando escuché mi nombre de su boca, creí que todo era una mentira, pero no; poco a poco me di cuenta de que incluso no se trataba de un espejismo, como hubiera querido.
Y ahora él estaba aquí, en carne y hueso, mirándome con una dura e intensa mirada que me descoloca. Sabe que estoy viva. Kabil no quiso ir más a fondo con el tema, pero decirles que yo había muerto