La tarde se había vuelto densa, como si el aire mismo hubiera adquirido peso. Valeria permanecía junto a la ventana del apartamento de Enzo, observando las sombras alargarse sobre el pavimento mientras procesaba la información que Viktor había compilado. Los documentos extendidos sobre la mesa de centro parecían fragmentos de un rompecabezas cuyas piezas finalmente comenzaban a encajar, revelando una imagen que la perturbaba más de lo que había anticipado.
Treinta años, pensó, recordando las pal