La luz del mediodía parisino atravesaba las ventanas del apartamento de Marcus con una claridad que contrastaba brutalmente con la oscuridad que acababa de instalarse en el pecho de Valeria. Observaba la pantalla de su teléfono como si las palabras pudieran reorganizarse por voluntad propia, transformarse en algo menos amenazante que la sentencia que acababa de leer.
"Bianca era solo el aperitivo. Esta noche serás el plato principal."
El silencio que siguió fue de hielo puro.
Carmen fue la prime