Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio de la habitación solo era interrumpido por el sonido metálico de las cremalleras al cerrarse. Valeria contempló su maleta abierta sobre la cama, repleta de prendas dobladas con precisión casi obsesiva. Cada movimiento de sus manos era mecánico, como si su cuerpo funcionara en piloto automático mientras su mente vagaba en otro lugar.
—Tres días —murmuró para sí misma—. Solo necesito tres maldito







