Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl Maserati negro atravesaba las calles de Madrid como una flecha oscura. Enzo conducía con una precisión que contrastaba con el caos que reinaba en su interior. Cada semáforo en rojo era una tortura, cada auto lento un obstáculo insoportable. Sus nudillos estaban blancos sobre el volante, el corte en su pómulo había dejado de sangrar pero aún palpitaba con cada latido de su corazón.







