La luz de marzo había dado paso al calor intenso de julio, y con él, la transformación completa de sus vidas. Valeria observaba desde la ventana de la cocina cómo Enzo perseguía a Lorenzo por el jardín, sus risas flotando en el aire cálido de la tarde madrileña como promesas de una normalidad que había parecido imposible apenas un año atrás.
Un año.
Había transcurrido exactamente un año desde aquella noche en el bosque, desde el fuego y el terror, desde Giuliana Costa y sus operativos rodeándolo