La luz azulada de los monitores bañaba el rostro de Franco con una palidez fantasmal mientras observaba las pantallas de seguridad. Los operativos del Consorcio habían completado su cerco, cincuenta sombras armadas formando un anillo perfecto alrededor del búnker. Valeria podía ver la tensión en cada línea de su cuerpo, la forma en que sus manos temblaban ligeramente antes de cerrarlas en puños apretados.
—Sé dónde está Isabella —dijo finalmente, su voz cortando el silencio como una cuchilla afi